El tiempo de parada lo cambia todo
Qué introduce la EN ISO 13855:2024 en el cálculo de las distancias de seguridad
La distancia de seguridad depende de lo que ocurre realmente
La distancia de seguridad se calcula, se verifica, se documenta. Después la máquina sufre una operación de mantenimiento. O un componente se desgasta. O se actualiza el software de control. El tiempo de parada cambia. La distancia calculada en la puesta en servicio puede dejar de ser válida.
La EN ISO 13855:2024, que define los criterios para el posicionamiento de los dispositivos de protección respecto a la aproximación del cuerpo humano a las zonas peligrosas, no cambia solo la fórmula de cálculo. Cambia el modo de concebir y gestionar el tiempo de parada, imponiendo su evaluación y su control a lo largo de todo el ciclo de vida de la máquina.
La norma se aplica a barreras fotoeléctricas, laser scanners, alfombras sensibles, mandos a dos manos y resguardos con enclavamiento: todos ellos dispositivos de protección que intervienen antes de que el operador pueda alcanzar la zona peligrosa.
La fórmula y el parámetro que lo gobierna todo
La distancia de separación se define mediante la fórmula:
S = (K × T) + DDS + Z
S es la distancia de seguridad. K es la velocidad de aproximación. T es el tiempo de respuesta global del sistema. DDS es la distancia de alcance asociada al dispositivo de protección. Z reúne los factores de corrección propios del escenario.
El cambio relevante no está en la estructura de la fórmula. Está en el parámetro T: la EN ISO 13855:2024 impone una lectura sistémica de toda la cadena funcional de seguridad. T no es el tiempo de respuesta del sensor individual. Es el tiempo global que transcurre entre la detección de la condición peligrosa y el momento en que la máquina alcanza el estado seguro.
Cada eslabón de la cadena, detección, procesamiento de la señal, intervención mecánica, contribuye al valor de T. Si uno de estos eslabones cambia, cambia T. Y con T, cambia S.
Distancias contextuales: la dirección de aproximación lo cambia todo
La norma abandona la idea de que la distancia de seguridad sea un valor único e invariable.
La EN ISO 13855:2024 distingue los escenarios en los que la dirección de aproximación a la zona peligrosa es conocida de aquellos en los que no es previsible.
La norma reconoce que la aproximación no es un evento uniforme: varía en función de la geometría de la instalación y de los modos operativos.
En áreas abiertas, celdas robotizadas o instalaciones con accesos múltiples, la dirección de aproximación no está controlada. La distancia de seguridad debe dimensionarse para el caso más crítico.
La distancia de seguridad ya no es un parámetro geométrico derivado de una situación ideal: debe ser coherente con la configuración real del sistema máquina-operador.
De los sistemas puntuales a los volúmenes de protección
Los dispositivos de protección electrosensibles (ESPE) modernos ya no detectan un punto o una línea: detectan un volumen.
Los laser scanners 3D, los sistemas de visión integrada y los sensores de área avanzados trabajan sobre campos de protección tridimensionales con lógicas de intervención dinámicas.
La EN ISO 13855:2024 recoge esta evolución conceptual: el paso de una lógica basada en un punto o una línea de detección a una lógica basada en un volumen de seguridad dinámico.
En este contexto, la distancia ya no es solo un parámetro geométrico. Debe evaluarse respecto a la forma real del campo de protección y a su lógica de intervención. Un campo 3D que se adapta a la postura del operador exige un enfoque de cálculo distinto del de una barrera fotoeléctrica de haz único.
El tiempo de respuesta incluye también al operador
La norma actualiza los criterios para los mandos a dos manos y los dispositivos de mando individuales, así como para la posición de los resguardos con enclavamiento. Especifica también los requisitos para el posicionamiento de los dispositivos de mando manual relativos a la seguridad (SRMCD).
El elemento central no es solo la revisión de los criterios de cálculo. Es el reconocimiento de la variabilidad del comportamiento humano.
En condiciones reales, el tiempo de intervención del operador no es constante: la ergonomía del puesto, la frecuencia operativa, la fatiga, la disposición de la máquina y el contexto productivo influyen directamente en la respuesta del sistema hombre-máquina. De ello se deriva una modelización más realista del tiempo de respuesta global, que debe incluir no solo el sistema técnico sino también el componente humano.
El espacio protegido como relación dinámica
La EN ISO 13855:2024 introduce una definición más rigurosa de los conceptos de espacio protegido y acceso a las zonas peligrosas.
El foco se desplaza de la sola distancia física a la relación entre el espacio disponible, la posibilidad de acceso y el estado de la función de seguridad. Se aclaran conceptos como el acceso del cuerpo entero, la accesibilidad desde diferentes posiciones y la relación entre la zona peligrosa y el estado dinámico del sistema.
Este enfoque reduce las ambigüedades de interpretación presentes en las versiones anteriores y refuerza una visión sistémica de la seguridad de las máquinas: la seguridad no es una propiedad del dispositivo individual, sino una relación entre la instalación, el operador y las condiciones operativas.
El tiempo de parada no es un dato fijo
Este es el punto que la EN ISO 13855:2024 sitúa en el centro.
El parámetro T es el elemento central del modelo.
La distancia de seguridad depende directamente del tiempo necesario para que:
- el sistema detecte la condición peligrosa
- la señal sea procesada
- la máquina alcance un estado seguro
Incluso variaciones contenidas de este tiempo pueden generar diferencias significativas en la distancia de seguridad requerida.
El tiempo de parada de una máquina varía con el tiempo. Desgaste de los frenos, variaciones de las masas en juego, actualizaciones de software, sustitución de componentes: cada uno de estos eventos puede modificar T de forma significativa. La distancia permanece invariable respecto a la calculada en la puesta en servicio.
Qué ocurre en la práctica industrial
En la práctica, el tiempo de parada suele:
- obtenerse de los datos del fabricante
- asumirse como valor fijo en la evaluación del riesgo
- verificarse solo en la puesta en servicio inicial
- recontrolarse rara vez tras modificaciones o intervenciones de mantenimiento
El comportamiento de la máquina no permanece constante con el tiempo. El desgaste de los frenos, las variaciones de las masas, las actualizaciones de software o la sustitución de componentes pueden influir de forma significativa en el tiempo real de parada.
De ello se deduce que una distancia de seguridad correcta en el momento de la puesta en servicio puede dejar de serlo a lo largo de la vida útil de la máquina. Con la EN ISO 13855:2024, este enfoque muestra todos sus límites estructurales.
C-MON-SAFE: del control periódico a la supervisión continua
Para responder a esta necesidad, Accessafe ha desarrollado C-MON-SAFE, una plataforma dedicada a la supervisión continua de las funciones de seguridad de máquinas e instalaciones.
El sistema no nació como una herramienta de mera medición del tiempo de parada. Es una solución para la supervisión estructurada de las prestaciones de seguridad a lo largo de todo el ciclo de vida de la máquina.
Dentro de esta arquitectura, la supervisión del tiempo de parada es una de las aplicaciones principales, especialmente relevante en relación con los criterios introducidos por la EN ISO 13855:2024.
Las mediciones realizadas en la puesta en servicio o en la validación se integran en el sistema, creando una línea de base técnica útil para la comparación en el tiempo. Mediante mediciones instrumentales y el análisis histórico de los datos, C-MON-SAFE permite evidenciar variaciones progresivas de las prestaciones de las funciones de seguridad respecto a los valores de referencia utilizados en la fase de diseño.
Esto permite pasar de una lógica basada en verificaciones periódicas a un modelo de observación continua de las prestaciones de seguridad.
El soporte de Accessafe: de la medición instrumental a la supervisión continua
Accessafe realiza mediciones instrumentales de los tiempos de parada en la puesta en servicio, el revamping y las verificaciones periódicas. El valor medido es objetivo, repetible y directamente utilizable como:
- Medición instrumental del tiempo de parada / Dato objetivo del comportamiento real de la máquina, base para la correcta aplicación de la EN ISO 13855:2024.
- Validación de las distancias de seguridad / Verificación de que las distancias instaladas son coherentes con el T efectivo de la máquina, en la puesta en servicio o el revamping.
- Línea de base técnica para C-MON-SAFE / Integración del valor medido en la plataforma como referencia para la comparación continua en el tiempo.
- Supervisión continua de las funciones de seguridad / Supervisión estructurada de las prestaciones de seguridad a lo largo de todo el ciclo de vida de la máquina.
- Verificaciones periódicas / Recontrol del tiempo de parada tras modificaciones, mantenimientos extraordinarios o actualizaciones de software.
Preguntas frecuentes
¿Qué cambia respecto a la EN ISO 13855:2010?
La versión 2024 introduce una lectura sistémica del parámetro T (tiempo de respuesta global), que ahora representa toda la cadena funcional de seguridad y no solo el tiempo del dispositivo individual.
Añade el factor Z para los factores de corrección contextuales, distingue escenarios de acceso con dirección conocida y desconocida, y recoge la evolución de los ESPE hacia sistemas de protección volumétricos.
Actualiza también los criterios para la variabilidad del comportamiento humano en el uso de los dispositivos de mando.
¿Qué es el tiempo de respuesta global T?
T es el tiempo total que transcurre entre el momento en que el sistema detecta la condición peligrosa y el momento en que la máquina alcanza un estado seguro.
Incluye el tiempo de respuesta del dispositivo de protección, el tiempo de procesamiento del sistema de seguridad y el tiempo de parada de la máquina.
Cualquier cambio que altere uno de estos componentes altera T, y con T, la distancia de seguridad requerida.
¿Cada cuánto hay que recontrolar el tiempo de parada?
La EN ISO 13855:2024 no fija una frecuencia, pero indica que la seguridad depende del conocimiento fiable del T efectivo de la máquina en el tiempo.
La práctica correcta prevé la verificación tras cada cambio sustancial (mecánico, de software, de componentes), tras intervenciones de mantenimiento extraordinario y como parte de las verificaciones periódicas de seguridad.
La supervisión continua con C-MON-SAFE permite detectar variaciones progresivas sin esperar a la verificación periódica.
¿C-MON-SAFE sustituye a la medición instrumental del tiempo de parada?
No. Son dos niveles complementarios.
La medición instrumental proporciona el dato objetivo del comportamiento real de la máquina: es el punto de partida, indispensable para la correcta aplicación de la EN ISO 13855:2024. C-MON-SAFE integra ese dato como línea de base y lo compara en el tiempo, detectando las variaciones antes de que se conviertan en un problema de seguridad.
La medición instrumental define la referencia; C-MON-SAFE la mantiene actualizada.
¿La norma se aplica también a las máquinas ya instaladas?
Sí. La EN ISO 13855:2024 es relevante no solo para las nuevas instalaciones, sino para cualquier máquina en la que se modifiquen los dispositivos de protección, los componentes del sistema de seguridad o las condiciones operativas.
En estos casos, verificar la distancia de seguridad respecto al T efectivo es necesario para mantener la conformidad.